Mosquitos

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La evolución de los mosquitos depende siempre de un medio acuático. Las hembras ponen los huevos en el agua. Las larvas y las ninfas crecen en el agua. Cualquier charco les sirve, tanto de aguas sucias como limpias. Incluso utilizan las mínimas cantidades de agua retenida en las cavidades de las plantas, árboles o  el agua abandonada en cualquier recipiente.
 
En pocas semanas pueden reproducirse. Los huevos son cilíndricos, de un milímetro de largo. Los ponen de uno en uno o en grupos de hasta 500 apiñados. Flotan en el agua. Si la puesta se efectúa en terreno seco, los huevos esperan a que el agua los inunde para que salga la larva, que tardan de 5 a 7 días. Las larvas respiran por un sifón situado en el extremo de su abdomen, que sacan fuera del agua. Las larvas pueden medir de 1 a 12 milímetros. Algunas especies se pegan y respiran el oxígeno de tejidos vegetales sin salir a la superficie.
 
Las ninfas o pupas, se forman en dos o tres días y se transforman en mosquito en la misma superficie del agua desde donde saldrán volando.
 
Todos los mosquitos se alimentan del néctar de las flores. Sólo las hembras fecundadas precisan sangre porque contiene proteínas. Las necesitan para madurar los huevos. Las hembras son selectivas para picar, según las especies. Unas prefieren la sangre de las aves, otras la de los anfibios y otras de las personas. Tienen horas concretas: a la salida del sol, a su puesta y por la noche. Para conseguir la sangre las hembras fecundadas vuelan a grandes distancias incluso a varios kilómetros.

 

ENFERMEDADES QUE PRODUCEN
 
Las enfermedades más graves que transmiten los mosquitos con sus picaduras son el paludismo y la fiebre amarilla, erradicadas de nuestro país. Los perros contraen la filariosis canina, los conejos mixomatosis y los caballos la encefalomielitis. Sus picaduras siempre inyectan sustancias extrañas, que producen pequeñas molestias alternativas con el picor.