La avispa asiática que devora a las abejas en España

11 de February del 2018

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Madrid

Actualizado: 

La avispa asiática (Vespa velutina) continúa colonizando nuevos territorios. Mientras en Cataluña durante el año pasado se localizaron y destruyeron nidos en la Cerdaña, el Bergadá, el Bages, el Vallés Oriental y el Maresme, comarcas donde hasta ahora no estaba presente, en Galicia la situación adquiere ya tintes de plaga. La Asociación Gallega de Apicultura calcula que en la región –donde solo la provincia de Orense se salva de la presencia de este insecto- hay más de 100.000 nidos de avispas velutinas, que no se restringen solo a los campos, sino que ya comienzan a colonizar las ciudades.

Lo cierto es que desde que se detectara por primera vez en España en 2010 en la comarca del Baztán, en Navarra, esta voraz especie invasora no ha dejado de afianzarse en la Península ibérica. De momento, la avispa asiática ha sido localizada en Galicia, La Rioja, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, País Vasco y Baleares, y su expansión continúa en áreas en las que el clima es relativamente suave y lluvioso, según la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla).

Al igual que ocurrió en Francia, donde esta especie originaria del sureste asiático entró por el puerto de Burdeos en 2004 –la causa más probable es que alguna hembra hibernante vino camuflada en un cargamento hortofrutícola- y en menos de una década ha conquistado la mitad del territorio francés, en nuestro país la expansión también ha sido muy rápida. Y es que los individuos de esta especie son capaces de volar kilómetros en un solo día y solo las frena un clima mediterráneo más seco, lo que explica que, por ejemplo, en Cataluña, únicamente Tarragona se libre de su molesta presencia.«Parece que la preferencia de esta especie es el clima eurosiberiano, el clima atlántico del norte de España», explica a ABC José Luis Nieves Aldrey, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). «Afortunadamente, no ha progresado hacia el centro ni el sur peninsular porque las condiciones climáticas, en principio, no le son favorables –matiza el investigador- aunque esto puede cambiar en el futuro, porque las especies invasoras se adaptan rápidamente a las condiciones de los nuevos territorios donde se introducen y, a la larga, no hay que descartar que pueda también adaptarse a otro tipo de climas y colonizar otras zonas».

Mata a las abejas y las trocea

Se trata de la primera invasión exitosa de una avispa en Europa –después han venido la Vespa mandarina y la avispilla oriental-y está poniendo en serio riesgo la supervivencia de las abejas, con las que es especialmente agresiva –las mata con un golpe de mandíbula y las trocea para poder transportarlas hasta el nido- y de las que se alimenta en un número de 25 a 50 ejemplares al día.

«Aunque los adultos se alimentan de néctar, frutas, etc, cuando llega la fase de alimentar a las larvas, las obreras utilizan una dieta carnívora, atacando a las abejas y provocando en muchas ocasiones destrozos tremendos en las colmenas. Muchas veces matan y trocean más de las que pueden transportar. En esto se diferencian del avispón nativo, que a veces también ataca a las abejas, pero solo en la cantidad que necesita para alimentar a sus larvas», explica el investigador del MNCN.

Aunque es difícil diferenciar el impacto de esta amenaza sobre otras que se ciernen sobre las abejas melíferas (pesticidas, parásitos…), que están llevando a la merma alarmante del número de abejas con consecuencias incalculables para el equilibrio ecológico, Milagros Fernández de Lezeta, directora general de Anecpla, explica que «el sector apícola se está viendo afectado de manera muy importante por esta plaga de avispa asiática, llegando a sufrir hasta un 60% de merma en su producción». Desde el Ministerio de Medio Ambiente consideran que se trata solo de «un problema para la apicultura; por el momento no se sabe que tenga efectos significativos para el medio natural silvestre», aseguran fuentes del departamento.

Como todas las avispas sociales, tienen una reina y un avisperodonde éstas viven junto a muchísimas obreras, hasta más de 2.000 o 2.500 individuos, con nidos que llegan a alcanzar un tamaño considerable, de unos 70 centímetros de largo y unos 40 de diámetro. Al principio este nido lo hacen en aleros de tejados y otras infraestructuras y luego se mudan a uno más grande, que suelen hacer en las copas de los árboles, donde se encuentra el 70% de los nidos de las velutinas.

Nidos más peligrosos

Pero en los últimos tiempos, según han detectado las empresas de sanidad ambiental, están comenzando a ampliar su radio de acción a la hora de construir sus nidos. Estos no son ya sólo localizables en las copas de los árboles, sino que recientemente se ha detectado un buen número de ellos a nivel de suelo, e incluso subterráneos, lo que aumenta el nivel de peligrosidad, tanto para las personas como para los animales.

Aunque Nieves entiende la alarma social generada, pues se trata de una especie conflictiva, también recuerda que, si no se la molesta, la avispa velutina no es más agresiva con el hombre que el avispón común. En este sentido, advierte de que en muchas ocasiones se producen noticias erróneas de presencia en algunas zonas porque hay confusión con especies nativas, sobre todo con el avispón (Vespa crabro), con el que se parece en tamaño, si bien la coloración de éste es más rojiza que la de la asiática, que es más oscura, casi negra.

De momento, y aunque tanto en Francia como en España distintos grupos de investigación están trabajando para atajar el problema, por ejemplo, con el desarrollo de trampas cebo que sean selectivas, lo cierto es que actualmente la mejor forma de combatir a esta especie invasora es la destrucción mecánica de los nidos. La mayoría de las Comunidades autónomas afectadas cuentan con protocolos que siguen las directrices que marca la Estrategia de gestión, control y erradicación del avispón asiático en España, elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente y aprobada en 2015. Desde este departamento afirman que actualmente «se están realizando contactos con los diferentes equipos de investigadores que trabajan sobre la especie y sus posibles métodos de control, para coordinar esos programas de manera más eficaz».

Mientras llegan otras soluciones, si ve un nido de avispa asiática, no se acerque y llame al teléfono 112, desde donde se encargarán de avisar al organismo correspondiente.